Exploramos las raíces, el propósito y el potencial transformador del yoga a través del prisma del Yoga Sutra de Patanjali. Cada semana, nos sumergimos en una enseñanza compartida por la profesora de yoga Ann Schreppers, descubriendo cómo la sabiduría ancestral se traduce en la práctica moderna y cómo el yoga puede convertirse en una filosofía viva.
En la segunda parte de nuestra serie «Filosofía del yoga», Ann analiza el Yoga Sutra 2.4 de Patanjali y las raíces del sufrimiento: cómo la ignorancia, o el olvido de nuestra verdadera naturaleza, da lugar a la separación. A través de la conciencia y la presencia suave, aprendemos a transformar el sufrimiento en sabiduría y a reconectar con la quietud interior.
Sutra 2.4 — Avidyā kṣetram uttareṣām prasupta tanu vicchinna udārānām
«La ignorancia es el terreno en el que se desarrollan todas las demás formas de sufrimiento».
Comprender la raíz del sufrimiento
Recorrer el camino del yoga es atravesar las capas del yo: de la confusión a la claridad, de la reactividad a la conciencia y, en última instancia, a la libertad. Patanjali describe la avidyā, la ignorancia, como la raíz de todo sufrimiento. No se trata de una falta de conocimiento, sino del olvido de quiénes somos en realidad: un velo que cubre nuestra verdadera naturaleza.
Cuando nos identificamos con los pensamientos, los miedos o los deseos, perdemos el contacto con la quietud que hay debajo de ellos. Vivimos desde la separación en lugar de connection, reaccionando en lugar de responder. El yoga nos enseña a ver más allá de estas capas, a recordar que no somos los pensamientos automáticos de la mente, sino la conciencia que lo observa todo. Nos enseña a permanecer con las sensaciones, sin reaccionar inmediatamente ante ellas.
Las cinco causas del sufrimiento —la ignorancia, el ego, el apego, la aversión y el miedo— surgen cuando olvidamos esta verdad. Sin embargo, cada momento de conciencia nos acerca al recuerdo.
Energía en movimiento
A través de las asanas y la respiración, begin a percibir cómo se mueve la energía en nuestro interior. Sentimos dónde se expande y dónde se contrae. El cuerpo se convierte en un reflejo de la mente —un espejo que revela lo que requiere nuestra atención y dónde hay espacio para abrirse—. Porque la tensión, cuando se aborda con atención, se convierte en un espacio para la expansión.
Las asanas son como las personas. Cualesquiera que sean los sentimientos que evoquen, ya existían en nuestro interior. Nuestro cuerpo alberga esta energía ligada a recuerdos (inconscientes), y las posturas y las personas pueden permitirnos acceder a ellos. Cuando nos enfrentamos a ellos con presencia, encontramos la libertad.
Cada postura que practicamos se convierte en un acto de conciencia. En lugar de resistirnos, nos relajamos. En lugar de reaccionar, observamos. En ese espacio, la energía vuelve a fluir, y lo que antes se sentía pesado se vuelve más ligero. Son las mismas situaciones, pero se perciben de forma completamente diferente. Ese es el verdadero poder de nuestra práctica.
La conciencia como alquimia
La conciencia es lo que transforma el sufrimiento en sabiduría. Nos permite ver la vida sin juzgar, comprender que cada experiencia encierra una lección. Cuanto más practicamos, más nos damos cuenta de que la conciencia en sí misma no puede sufrir: simplemente es testigo. No se trata de eludir… Se trata, más bien, de reconocer plenamente, pero con discernimiento sobre lo que está en nuestras manos y lo que no.
A través de esta comprensión, el yoga se convierte en una práctica energética, que nos ayuda a vivir con mayor sensibilidad, integridad y compasión. Empezamos a reconocer que la paz no depende de circunstancias perfectas, sino de nuestra capacidad para permanecer presentes y relacionarnos de una manera más libre con una gama más amplia de experiencias.
Recordar quiénes somos
La esencia de este sutra es el recuerdo: despertar de la ilusión de la separación y de la lucha por demostrar tu valía al mundo, y volver a la quietud interior que conoce su propio valor. En ese recuerdo, redescubrimos la libertad.
El yoga no consiste en escapar de la vida, sino en vivirla plenamente, sintiéndolo todo sin dejarse consumir por ello. Cuando vivimos desde la conciencia, incluso un reto se convierte en un maestro y cada respiración consciente se convierte en una invitación a dirigir tu energía para elegir y dar lo mejor de ti mismo. (Cada vez más) liberados de viejas huellas, impulsados por valores y un compromiso interno.
Practica con Ann
Escuchar
Conecta
Ann Schreppers es una terapeuta corporal de toda la vida y profesora de yoga dedicada a la transformación personal y colectiva. Su trayectoria comenzó en el ballet clásico, donde se forjó por primera vez su amor por el movimiento y la experiencia humana. Durante más de una década, ha compartido el don del yoga y un liderazgo sincero por todo el mundo, en comunidades de Centroamérica y Kenia, donde reside parte del tiempo. A través de su plataforma, Conscious Corner, Ann crea programas, retiros y formaciones para profesores que entrelazan el movimiento, la atención plena y el propósito. Con formación académica en Políticas Públicas, le apasiona fomentar el bienestar a través de estructuras de autoconciencia y vida consciente, inspirando a otros a reconectar con su verdad interior y a generar un impacto positivo en las personas y el planeta.
Instagram: @ann.schreppers
Página web: consciouscorner.be
Próximos retiros: consciouscorner.be/retreats
Próximas formaciones: consciouscorner.be/sacred-sequence-trainings
Más información:
→ Parte I: El Essence del Yoga Sutra
→ Parte III: El vinyāsa y las asanas como herramientas
→ Parte IV: Practicar desde el corazón


