Tanto el yoga como la escalada nos invitan a bajar el ritmo, estar presentes y confiar en el proceso. Aunque una tiene lugar sobre la esterilla y la otra sobre la roca, ambas cultivan fuerza, resiliencia y conciencia. En este artículo, la escaladora y profesora de yoga Nairi Rigon comparte cómo el yoga apoya su práctica de escalada, desde preparar el cuerpo hasta recuperarse después de un día en la pared.
De la pared de escalada a la esterilla de yoga
Empecé a practicar yoga hace casi diez años, durante un período de estrés intenso y trabajo exigente. Al necesitar un momento de paz y silencio para mí, encontré un estudio de yoga cerca de mi casa en Milán y empecé a asistir a clases un par de veces por semana. Al principio, era una forma sencilla de estirar y sentirme bien, pero pronto se convirtió en mucho más que una simple práctica física. La claridad mental y la atención plena que el yoga aportó a mi vida fueron transformadoras.
Mi aventura con la escalada comenzó algún tiempo después, justo antes de la COVID, cuando un amigo me invitó a probar un gimnasio de escalada indoor. El desafío de subir por una pared, la emoción de llegar a la cima y la sensación de logro me engancharon al instante. No mucho después, los gimnasios cerraron y la única forma de seguir escalando fue salir al aire libre, sobre roca real. Escalar al aire libre fue una experiencia profunda que me permitió conectar íntimamente con la roca. Por primera vez, me sentí profundamente en sintonía con la naturaleza, casi llegando a ser una sola con ella.
Por qué el yoga apoya la escalada
Además de la fuerza física y la técnica, la escalada requiere una mente muy fuerte. El yoga apoya esto de muchas maneras: trabajar la respiración y el pranayama, desarrollar la conciencia corporal y la paz interior me ayuda a mantenerme concentrada y tranquila, tanto dentro como fuera de la esterilla.
Practicar yoga también significa mejorar la movilidad y la flexibilidad, y desarrollar una mayor conciencia corporal. Estar en la esterilla cada día requiere fuerza de voluntad, determinación y fe en la práctica misma, y no dejarse derribar por los fracasos, como no poder cerrar una asana. Todo esto apoya la mente cuando sales a la roca, donde equivocarse y fallar forman parte del juego, pero es importante no frustrarse, sino aprender de los errores y tomarlos como motivación para hacerlo mejor en cada intento.
El yoga también apoya al cuerpo en la recuperación después de sesiones intensas de escalada, ayudando a relajar los músculos doloridos y a soltar tensiones en la parte superior del cuerpo. A nivel mental, la atención plena cultivada a través del yoga se traduce en una mejor concentración y enfoque mientras escalo. Los aspectos meditativos del yoga y las técnicas de pranayama aprendidas en la esterilla me ayudan a mantener la calma bajo presión, ya sea que esté intentando una ruta difícil o enfrentándome a un boulder complicado.
Cómo la escalada y el yoga se fortalecen mutuamente
Los ejemplos concretos de cómo el yoga ha mejorado mi escalada son numerosos. Por ejemplo, la mayor flexibilidad que me aporta la práctica regular de yoga me permite alcanzar apoyos para los pies que de otro modo estarían fuera de mi alcance. Las posturas que fortalecen el core, como la plancha alta o navasana, mejoran directamente mi estabilidad y resistencia en la escalada. En general, ser flexible me ayuda a moverme con fluidez sobre la roca, fluyendo dentro de cada movimiento. Por otro lado, la fuerza física desarrollada a través de la escalada, especialmente en mis antebrazos y hombros, me ayuda a mantener posturas de yoga desafiantes durante más tiempo y me apoya en los equilibrios sobre brazos; si me conoces o me sigues, sabes que soy una gran fan de pincha mayurasana y de todo tipo de inversiones.
Encontrar el equilibrio entre el esfuerzo y la recuperación
Equilibrar la intensidad de la escalada en roca con prácticas dinámicas de yoga puede ser un desafío. La escalada a menudo requiere un alto nivel de concentración y esfuerzo físico, similar al Ashtanga yoga. Manejo este equilibrio dedicando tiempos y días específicos a cada práctica. En un día de escalada comienzo con una rutina de yoga por la mañana para establecer un tono tranquilo y estar presente conmigo misma, y canalizo mi energía física on the rock. En los días de descanso de la escalada, profundizo en prácticas dinámicas de yoga, como Ashtanga Vinyasa, en las que necesito más energía física y mental.

Posturas de yoga para escaladores de roca
Antes de tu escalada
Varias posturas de yoga son especialmente beneficiosas para los escaladores de roca:
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Perro boca abajo (adho mukha svanasana): esta postura estira los isquiotibiales, las pantorrillas y los hombros, y ayuda a mejorar la flexibilidad general.
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Postura de la plancha (phalakasana): desarrolla la fuerza del core y la resistencia, que son esenciales para escalar.
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Postura de la paloma reclinada (supta kapotasana): abre las caderas y alivia la tensión, ayudando a la flexibilidad y preparando tu movilidad para los ganchos de talón.
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Postura del ángulo lateral extendido (utthita parsvakonasana): estira y fortalece las piernas, las caderas y el lateral del cuerpo, mejorando el alcance y la estabilidad.
Después de tu escalada
Después de una sesión de escalada, nuestro cuerpo está cansado y dolorido. Un flujo relajante sencillo puede ser beneficioso para liberar tensiones de la espalda, las piernas y los hombros.
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Postura del niño (balasana): promueve la relajación y estira suavemente la espalda.
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Flexión hacia delante sentado (paschimottanasana): estira los isquiotibiales y la columna, promoviendo la relajación.
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Postura de la paloma reclinada (supta kapotasana): abre las caderas y alivia la tensión.
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Torsión espinal supina (supta matsyendrasana): alivia la tensión en la columna y mejora la movilidad.
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Postura de piernas en la pared (viparita karani): ayuda a reducir la hinchazón y la fatiga en las piernas, promoviendo la recuperación.
Conecta con Nairi
- Instagram: @verdesalato
- Sitio web: As We Flow













